Crisis en el campo: El gasoil dispara costos y amenaza la rentabilidad del agro argentino
El aumento descontrolado del combustible golpea de lleno al sector agropecuario en plena cosecha gruesa, mientras los transportistas advierten por riesgo de desabastecimiento
El sector agropecuario argentino atraviesa una de sus coyunturas más complejas en lo que va del año. El gasoil aumentó un 24,7% solo en marzo de 2026, impactando de lleno en los costos de producción y logística del campo en plena cosecha de soja, maíz y girasol.
Récord histórico en el precio del combustible
El gasoil grado 2 superó los 2.100 pesos por litro, posicionándose como uno de los más caros de la región. Medido en dólares, el litro alcanzó valores cercanos a US$ 1,60, uno de los niveles más elevados de la última década para Argentina.
La velocidad de los incrementos no tiene precedentes recientes. Mientras que en todo 2025 el gasoil acumuló una suba del 45% frente a un IPC del 31,5%, en apenas 20 días de marzo los incrementos ya superaron en un tercio esa cifra anual.

Impacto directo en costos productivos
El encarecimiento del combustible golpea especialmente duro al agro porque atraviesa toda la cadena productiva. El gasoil representa cerca del 15% del costo de cosecha y un tercio del costo del flete.
Según informes de la Sociedad Rural Argentina, la suba del combustible implica un aumento cercano al 3,3% en el costo de cosecha y entre 6% y 7% en los fletes agrícolas, constituyendo el efecto más inmediato sobre la campaña gruesa 2025/26.
La distancia a los puertos agrava el panorama. Para un flete de 300 kilómetros, el costo pasó de 35 a 38 dólares por tonelada; a 800 kilómetros, de 61 a 65 dólares; y a 1.100 kilómetros, de 70 a 75 dólares.
Alarma en el transporte de cargas
La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) encendió las alarmas sobre la sostenibilidad del servicio. Los costos del transporte de cargas registraron en marzo un incremento del 10,15%, el más alto de los últimos dos años.
“La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos”, explicó Cristian Sanz, presidente de FADEEAC. El combustible representa un tercio de la estructura de costos del sector.
El dirigente fue contundente: “Si las tarifas no se adecuan, el sector no podrá seguir operando. No es una amenaza, es una imposibilidad fáctica. El desabastecimiento es el riesgo final si no se toman medidas urgentes”.
Proyecciones preocupantes para la próxima campaña
Si bien el impacto inmediato se concentra en la cosecha y transporte de la campaña gruesa actual, las proyecciones para la campaña fina 2026/27 son aún más alarmantes.
El costo de producción del trigo podría aumentar entre 9,5% y 11%, dependiendo de la distancia al puerto. En términos concretos, esto representa unos 58 dólares adicionales por hectárea.
Este incremento se explica por dos factores principales: 39 dólares corresponden al encarecimiento de la fertilización nitrogenada y 19 dólares al aumento del gasoil y transporte.
Factor internacional: Medio Oriente y el petróleo

El conflicto en Medio Oriente iniciado en febrero disparó los precios internacionales. El petróleo escaló entre 42% y 50% en el mercado internacional desde el inicio del conflicto hasta el 25 de marzo, con el barril de Brent saltando de US$ 65 a más de US$ 100.
Sin embargo, la situación local agrava el problema. La FADEEAC advierte sobre el debilitamiento de los mecanismos que permitan desacoplar los precios internos de los internacionales y moderar el shock externo, en un marco de significativo crecimiento de la producción local de petróleo en Vaca Muerta.
Fertilizantes: el otro golpe al bolsillo
El encarecimiento no se limita al gasoil. La urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado, saltó 36% a nivel global y casi 42% en el mercado local.

Este incremento complica aún más las perspectivas para la próxima campaña de trigo, donde la fertilización nitrogenada es fundamental para alcanzar rindes competitivos.
Un sector clave en crisis
Los camiones mueven más del 90% de la economía del país y el transporte y la logística generan el 4% del empleo nacional. Una paralización parcial o total del sector tendría consecuencias devastadoras no solo para el agro, sino para toda la economía argentina.
La situación plantea un dilema complejo: sin actualización de tarifas, las empresas de transporte operan a pérdida; con actualización, los costos se trasladan a toda la cadena alimentaria, presionando aún más la inflación.
Escenario crítico para el campo argentino
El sector agropecuario enfrenta una tormenta perfecta: costos en alza, márgenes reducidos y una economía que da señales de desaceleración. El primer trimestre de 2026 acumula un aumento del 15% en los costos de transporte, mientras que en los últimos 12 meses la suba alcanzó el 48%.
La magnitud final del impacto dependerá de la duración del conflicto en Medio Oriente y de las medidas que adopte el gobierno nacional para mitigar el shock. Por ahora, productores y transportistas coinciden en que la situación es insostenible y reclaman acciones urgentes.
Con una cosecha gruesa récord en puerta, la paradoja es evidente: Argentina produce más, pero los costos para mover esa producción amenazan con devorar la rentabilidad del campo.
Nota realizada por Mariano Montoya, creador de mercadocampo.com.ar











































