Mendoza avanza en la modernización de su ley apícola: qué cambia para el sector

La Legislatura provincial impulsa una reforma normativa que busca acompañar el crecimiento sostenido de la apicultura mendocina, incorporar tecnología y posicionar la miel local como marca regional.
La producción apícola en Mendoza creció un 250% desde el año 2000, pero el marco legal que regula la actividad no se actualizó al mismo ritmo. Eso es lo que busca corregir el proyecto de reforma de la Ley Provincial N° 6.817, impulsado por el diputado José Manuel Vilches (UCR), que ya cuenta con media sanción de Diputados y despacho favorable en la Comisión de Economía y Comercio Exterior del Senado.
Las principales novedades del proyecto
La iniciativa propone cuatro herramientas concretas para ordenar y potenciar el sector:
- Registro Apícola obligatorio de salas de extracción, apicultores y apiarios, con presentación en barreras sanitarias del Iscamen.
- Mapa Apícola Provincial con georreferenciación de colmenas para evitar superpoblación en zonas críticas y facilitar la gestión de polinización.
- Capacitación orientada a jóvenes, con talleres, cursos y contenidos en escuelas técnicas agroindustriales.
- Acceso a créditos y mercados para impulsar la comercialización de miel mendocina dentro y fuera del país.
La fiscalización quedará en manos de la Dirección Provincial de Ganadería, bajo el Ministerio de Producción, con foco en trazabilidad sanitaria y control de traslados de colmenas.
Un sector con peso real en la economía provincial
Mendoza cuenta hoy con más de 500 productores apícolas, 25 salas de extracción habilitadas y más de 111.000 colmenas fijas. A eso se suman los productores trashumantes que ingresan cada temporada de floración. Departamentos como San Rafael, General Alvear, Valle de Uco, Lavalle y Malargüe concentran gran parte de la actividad.
San Rafael, por ejemplo, ya exporta miel a granel y trabaja en una prueba piloto de fraccionamiento para el mercado interno. Lavalle, por su parte, organiza anualmente la Expo Apícola, que convoca empresas de todo el país.
La reforma apunta a que este crecimiento tenga un soporte legal acorde, con herramientas modernas que den previsibilidad al productor y proyección al sector.
Miel mendocina: mucho más que un producto dulce
La apicultura en Mendoza crece en producción y exportaciones, pero enfrenta precios bajos, falta de acceso directo a mercados externos y una ley que lleva 25 años sin actualizarse.
Mendoza produce cada año alrededor de 1,6 millones de kilos de miel. Tiene más de 500 apicultores registrados, 111.000 colmenas activas y exporta casi 3 millones de dólares anuales. Y sin embargo, la mayoría de quienes sostienen esa cadena lo hacen como segunda actividad, con precios que apenas cubren costos y sin acceso directo a los mercados que más pagan.
Esa paradoja —mucho potencial, poca rentabilidad— es el telón de fondo de un debate que hoy ocupa a la Legislatura provincial: la reforma de la Ley N° 6.817, que regula la apicultura mendocina desde el año 2000 y nunca fue actualizada. En ese tiempo, la producción creció un 250%. La ley, no.
Un mapa productivo con peso real
La actividad apícola mendocina no se distribuye de manera uniforme. San Rafael y General Alvear concentran, junto con Lavalle, más de 66.000 de las 111.000 colmenas provinciales, y son los departamentos con mayor número de productores. Pero hay otra zona que viene ganando protagonismo: el Valle de Uco.
Según datos del RENAPA 2024, Tunuyán, San Carlos y Tupungato generan el 30% de la producción provincial. Tunuyán, en particular, se ha convertido en un referente nacional en genética apícola a través de su cooperativa APITUN, cuya sala comunitaria procesó más de 1.040 tambores esta temporada. No es solo miel: es material vivo, reinas seleccionadas que viajan a Europa con el sello mendocino.
Malargüe y Lavalle también aportan lo suyo. La Expo Apícola de Lavalle —que va por su 27° edición— convoca cada año a empresas de todo el país. Malargüe tiene su propia planta de extracción y fraccionamiento. Y San Rafael exporta miel a granel mientras avanza en un piloto de fraccionamiento para el mercado interno.
El negocio que va más allá de la miel
Uno de los activos menos visibles de la apicultura mendocina es su genética. General Alvear alberga cabañas apícolas que crían y exportan abejas reinas —Buckfast, Ligústica, Carniola— a destinos como Italia, Francia, Dinamarca y España. San Rafael también es proveedor de este mercado de alto valor.
A nivel nacional, Argentina exportó en 2025 más de 34.000 abejas reinas, un récord, con un crecimiento del 54% respecto al año anterior. Mendoza participa activamente de ese flujo. Es un negocio distinto al de la miel a granel: más especializado, con mayor margen y menos dependiente del precio internacional del commodity.
El nudo del precio y la cadena corta
El problema estructural del sector es conocido pero difícil de resolver. El precio internacional de la miel viene cayendo desde 2022, cuando superó los 3.000 dólares por tonelada; a fines de 2024 cotizaba alrededor de 2.460 dólares. Eso golpea a toda la cadena, pero golpea más a quienes están más lejos del comprador final.
En Mendoza, como en el resto del país, la miel recorre un camino largo antes de exportarse: del productor al acopiador local, del acopiador a grandes concentradores en Buenos Aires, y de ahí al exterior. Los intentos de exportación directa desde el Valle de Uco, por ejemplo, no pudieron sostenerse por falta de financiamiento, estructura y barreras paraarancelarias. El productor produce; otros venden.
Esa distancia del mercado es también una distancia del precio. Y mientras no se acorte, la rentabilidad seguirá siendo esquiva para la mayoría.
El diferenciador que todavía no se aprovecha: la denominación de origen
Mendoza tiene algo que pocas regiones apícolas del mundo pueden ofrecer: mieles con identidad botánica muy definida. La de orégano, la de jarilla, la de garrobo o pájaro bobo son variedades con propiedades que investigadores del CONICET ya comenzaron a estudiar y que podrían tener valor medicinal y diferencial en mercados premium.
La denominación de origen es el instrumento que permitiría capturar ese valor. Desde el Ejecutivo provincial se trabaja en la tipificación de las mieles mendocinas y en los pasos necesarios para obtenerla. A nivel global, los productos con denominación de origen o indicación geográfica pueden obtener entre un 15% y un 30% más en precio. Para una provincia que hoy exporta a granel y pierde identidad en la mezcla con mieles de otras regiones, ese diferencial es enorme.
La ley como palanca
El proyecto de reforma de la Ley 6.817, impulsado por el diputado José Manuel Vilches (UCR) y con media sanción de Diputados, apunta a construir la infraestructura institucional que el sector necesita para dar ese salto. Registro apícola obligatorio, mapa georreferenciado de colmenas, trazabilidad sanitaria, acceso a créditos y vinculación con mercados.
No es un cambio cosmético. Es la diferencia entre una actividad que produce y una que se posiciona.
La miel mendocina tiene calidad, tiene historia y tiene volumen. Lo que le falta es la estructura para que eso se traduzca en precio, en mercado y en rentabilidad para los 500 productores que, temporada tras temporada, siguen apostando a las abejas.
Fuentes: Dirección de Ganadería de Mendoza, RENAPA 2024, Secretaría de Agricultura de la Nación, Los Andes, Sitio Andino.





























