Inicio
Blog
Nuestros Planes
Llamar al soporte técnico
Inicio
Blog
Nuestros Planes
Inicio Blog Noticias de Campo Una finca mendocina de cerezas logró ser certificada “libre de Mosca del Mediterráneo” dentro de una zona con presencia de la plaga
Una finca mendocina de cerezas logró ser certificada “libre de Mosca del Mediterráneo” dentro de una zona con presencia de la plaga

Una finca mendocina de cerezas logró ser certificada “libre de Mosca del Mediterráneo” dentro de una zona con presencia de la plaga

Una empresa productora y exportadora de cerezas de Luján de Cuyo, Mendoza, obtuvo una certificación sin precedentes en la fruticultura argentina: sus 100 hectáreas fueron habilitadas por el Senasa como “libres de Mosca del Mediterráneo”, a pesar de estar ubicadas en una zona donde la plaga tiene presencia, aunque con baja prevalencia.

Se trata de la finca Santacroce, propiedad de Southern Crops by Rio Alara SA, el mayor productor y exportador de cerezas de la provincia. El logro fue posible gracias a un trabajo conjunto con el Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Alimentaria Mendoza) y demandó cinco años de gestión, monitoreos y pruebas en campo.

Por qué importa esta certificación

La habilitación abre una puerta clave para el acceso a mercados exigentes. Diego Aguilar, gerente de la empresa, explicó que la finca quedaba dentro del área de baja prevalencia y eso les impedía exportar vía aérea, perdiendo la ventaja competitiva de la fruta primicia mendocina, que sale temprano al mercado internacional.

“Hace 10 años se abrió el protocolo para exportar a China, pero no podíamos hacerlo por nuestra situación sanitaria”, señaló Aguilar. La empresa exporta a 20 países, y sus dos destinos más importantes —Estados Unidos y China— exigen precisamente la condición de libre de mosca.

Qué hizo posible la certificación

Tres factores biológicos y productivos respaldaron el pedido ante el Senasa:

La cereza en esta finca se cosecha unos 10 días antes de que comience el ciclo reproductivo de la mosca del Mediterráneo, por lo que la plaga no llega a afectar la fruta. Además, el predio está ubicado en el pedemonte, rodeado de cerros y zona desértica, condiciones que limitan la presencia del insecto. Finalmente, la empresa contaba con registros de monitoreo desde el inicio de las actividades, que acreditaban la ausencia de la plaga.

Con esos antecedentes, el Iscamen realizó la gestión ante el Senasa, que emitió una normativa específica para viabilizar este tipo de certificaciones. Hasta ahora, solo dos establecimientos la obtuvieron en todo el país: esta finca mendocina y un productor de kiwis en Balcarce, Buenos Aires.

El rol del Iscamen y la bioplanta

Detrás de esta certificación hay casi dos décadas de trabajo del Iscamen a través de su bioplanta, que produce moscas del Mediterráneo estériles para interrumpir el ciclo reproductivo de la plaga en el territorio. Actualmente libera 300 millones de moscas estériles por semana, con una capacidad máxima de 7.000 millones.

Ese trabajo sostenido permitió declarar libre de mosca al oasis Sur (San Rafael, General Alvear y Malargüe) y al Valle de Uco (Tunuyán, Tupungato y San Carlos), mientras que las zonas Norte y Este de la provincia lograron el estatus de baja prevalencia, con más del 70% libre de la plaga.

José Orts, titular del Iscamen, destacó que la certificación es una herramienta concreta de competitividad: “Les permite mostrar su trabajo, su condición sanitaria y su trazabilidad para acceder a mercados más exigentes como Estados Unidos, Chile o China”.

Monitoreo con inteligencia artificial

El Iscamen también presentó este año un sistema propio de trampas inteligentes que usa inteligencia artificial para detectar plagas en tiempo real. Las imágenes captadas en campo se envían directamente a la bioplanta para su análisis, con el objetivo de alcanzar una precisión del 98% en la detección de insectos. A futuro, se proyecta disponibilizar la herramienta a través de una app para productores.

Un modelo replicable

Aguilar y Orts coinciden en que hay muchas producciones de fruta temprana en las zonas Norte y Este de Mendoza que podrían acceder a esta certificación. Ahora resta que Estados Unidos y China validen el instrumento para que la empresa pueda comenzar a exportar bajo esta nueva condición sanitaria.

El ejemplo del Valle de Uco muestra el potencial concreto: ocho productores de durazno que trabajan de forma asociada en esa zona —ya libre de mosca— acaban de cerrar un contrato de exportación con Emiratos Árabes Unidos.

Este caso mendocino demuestra que la certificación sanitaria no es solo un trámite: es una herramienta de diferenciación en el mercado global. Para los productores de fruta de las zonas Norte y Este de Mendoza, la pregunta ya no es si es posible acceder a esta certificación, sino si están dispuestos a iniciar el camino. El Iscamen y el Senasa ya tienen el protocolo listo. La ventana está abierta.


¿Tenés insumos, maquinaria o productos para el campo?

Publicá tu aviso en Mercado Campo Clasificados — el espacio de clasificados pensado para el agro argentino. Comprá, vendé o contactá proveedores del sector en un solo lugar. Es rápido, simple y llega a toda la cadena agropecuaria.

👉 Publicá tu clasificado gratis en mercadocampo.com.ar

Añadir comentario

© 2024 mercadocampo - Todos los derechos reservados