
Alerta en el sector: Centro Agropecuario Modelo busca evitar el concurso de acreedores en un clima de asfixia financiera
Por Mariano Montoya Fundador de MercadoCampo
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!El ecosistema agroindustrial argentino vuelve a estar en vilo, y esta vez el epicentro es Wheelwright, Santa Fe. Centro Agropecuario Modelo (CAM), una firma con décadas de trayectoria, se encuentra en una carrera contra el reloj para evitar la instancia judicial. Con una deuda bancaria de 31 millones de dólares y un pasivo total que podría escalar hasta los 160 millones, la situación de la familia Capretto no es solo un problema de gestión privada, sino un síntoma de un modelo que está crujiendo.
¿Mala praxis o asfixia del modelo nacional?
Aunque en los pasillos del mercado se habla de “decisiones de manejo”, es imposible soslayar el peso de las políticas del Gobierno Nacional en este escenario. La combinación de una presión impositiva que no da tregua, un esquema de retenciones que sigue drenando la rentabilidad y una política cambiaria que mantiene los costos en dólares pero los ingresos bajo sospecha, ha dejado a los medianos y grandes actores sin margen de maniobra.
CAM, que factura unos 90 millones de dólares anuales, se encuentra atrapada en una pinza: precios de insumos que cayeron tras ser adquiridos a valores altos y una falta de financiamiento genuino que permita amortiguar los golpes climáticos.
Radiografía de una crisis que busca orden
Pese a los vientos en contra desde la Casa Rosada, la firma intenta una salida negociada:
- Activos en la calle: CAM tiene cerca de 70 millones de dólares por cobrar, lo que demuestra que la cadena de pagos aún no se ha roto del todo.
- La “Paciencia” de los Bancos: Entidades como el Banco Nación y el Macro, junto a proveedores clave, mantienen el diálogo. Sin embargo, una de las empresas proveedoras ya ha frenado entregas, evidenciando que el crédito comercial se agota.
“No explotó porque al mercado no le conviene un ‘mini Vicentin’ en este contexto político y económico”, reconoció un acreedor de peso. La orden hoy es resistir hasta mayo o junio, cuando el ingreso de la cosecha gruesa determine si CAM sobrevive o si se suma a la lista de caídos bajo las actuales reglas de juego.
El factor externo: ¿Gestión o intervención?
Para muchos analistas, la salida de CAM requerirá de ayuda de terceros en la gestión. En un contexto donde el Gobierno Nacional parece más enfocado en el equilibrio fiscal que en la competitividad real del campo, las empresas agropecuarias se ven obligadas a buscar socios estratégicos para no desaparecer.




