Crisis en la exportación de miel: el gobierno corre de atrás ante regulación europea que conocía desde 2024
El gobierno argentino se ve forzado a pedir una prórroga de último momento al reglamento 3190 de la Unión Europea, que prohibirá desde el 20 de julio el uso de Bisfenol A (BPA) en materiales que contactan alimentos, después de desperdiciar dos años sin buscar soluciones.
La negligencia oficial que pone en jaque al sector
La situación expone la inacción de las autoridades nacionales, particularmente del Senasa, que conocía la normativa desde 2024 pero subestimó su impacto. “Senasa no le dio importancia ni trascendencia”, confirmó un importante exportador, quien reveló que el organismo estatal creyó que la prohibición nunca se concretaría, como había ocurrido durante 30 años con otras amenazas similares.
Esa apuesta equivocada ahora amenaza el 30% de las exportaciones mieleras argentinas, dejando a productores y fabricantes de tambores al borde de perder uno de sus principales mercados.
Soluciones tardías y poco claras
Recién ahora, con el plazo vencido, Senasa intenta aprobar apresuradamente una pintura alternativa de una firma europea. “Ahora que salió la luz están todos apurados por aprobar una pintura nueva y no hay tiempo”, criticó el exportador.
Una empresa local, Risin, también desarrolló una fórmula, pero la falta de acompañamiento oficial la dejó lejos de poder certificarla.
El sector se salva solo
Ante la parálisis gubernamental, los exportadores tuvieron que improvisar su propia estrategia: adelantar embarques antes del 20 de julio para aprovechar el año adicional de circulación que permite la normativa europea hasta julio de 2027.
Mientras el gobierno pide tiempo que ya debió haber usado, el sector mielero argentino paga el costo de una gestión que llegó tarde, mal y a pedido de los propios damnificados.