El gasoil que quema al campo:tres años de aumentos sin tregua
Desde 2022, el precio del gasoil acumuló incrementos de hasta un 2.200% en términos
nominales. Para el productor mendocino —viñatero, olivicultor o fruticultor— cada suba
erosiona márgenes ya ajustados y amenaza la viabilidad de la cosecha. Hoy hacen falta siete
litros de vino para pagar un litro de gasoil.

El gasoil es el insumo invisible que mueve al campo. Cada litro quemado en una cosechadora, cada
camión que lleva granos al puerto, cada tractor que prepara el suelo en los oasis mendocinos: todo
depende de un combustible cuyo precio escaló sin pausa en los últimos tres años, presionando una
rentabilidad agropecuaria ya golpeada por la sequía, la caída del consumo interno y la carga
impositiva.
En 2022, el litro cotizaba en torno a los $90. Desde noviembre de 2023 hasta fines de 2024, el
gasoil acumuló una suba nominal del 248%, según datos de El Cronista y Surtidores. Con la
liberalización de precios del gobierno de Milei, el ajuste más brutal se concentró en los primeros
meses de 2024. Y en 2026, el conflicto en Medio Oriente iniciado el 28 de febrero disparó una nueva
escalada: el combustible subió alrededor del 22% en apenas tres semanas de marzo, acumulando
en esos días más que en todo el año 2025.
Mendoza: donde el gasoil golpea más fuerte
Mendoza concentra más del 80% de la producción vitivinícola del país y el 71% de la superficie
implantada de viñedos. Su agricultura es intensiva, irrigada y altamente dependiente del combustible:
cada labor cultural —poda, aplicación de agroquímicos, cosecha, transporte a bodega— consume
gasoil de manera directa o indirecta a través del flete.
En enero de 2025, el litro de gasoil YPF en Mendoza se ubicaba en $1.193 para el diesel común y
$1.392 para el Infinia Diesel. Para enero de 2026, el gasoil común en la provincia rondaba los
$1.628, y el premium superaba los $1.900, según datos de Infobae y Los Andes. Comparado con
otras provincias, Mendoza se ubica en los valores medios-bajos del país, pero eso no atenúa el
impacto en la estructura de costos de su sector primario.

Los números de la cosecha 2025 lo confirman. Según el informe de ACOVI, el costo de cosecha
manual para uva tinta común ascendió a $6.309 por quintal, con una suba interanual del 44%.
La ficha subió un 33%, pero el flete a bodega resultó el componente más sensible: representó el 22%
del costo total, equivalente a $1.255.500 para 5 hectáreas de uva tinta. Entre 2023 y 2024, el costo de
flete de uva mendocina se multiplicó 3,4 veces, con una suba del 241% interanual, coincidente con
el salto del gasoil.
“En los años ’80 se necesitaba un litro de vino para pagar un litro de gasoil. Hoy
hacen falta cinco, y en algunas zonas ya van por siete.”
El impacto no se limita al flete. Las labores culturales del viñedo —pulverizaciones, riegos con
tractores, movimientos de maquinaria— también dependen del gasoil. En la cosecha mecanizada,
que representa el 21% de la vendimia nacional, el alquiler de la máquina cosechadora está
dolarizado, pero el combustible para operarla es en pesos y sigue la suba del mercado local.
La Asociación de Viñateros de Mendoza advirtió en su comunicado de cosecha 2025 que “hace
años que venimos vendiendo nuestro producto a un precio inferior al de los costos”, señalando
que cada nueva suba del combustible profundiza la brecha.
San Rafael: cosecha menguante y crisis humana
“La cosecha de uva fue cerca de un 40% menor que el año pasado acá en San Rafael. Tuvimos
heladas, granizo y exceso de humedad. Pero lo peor es que las bodegas privadas no están comprando
como otros años. El consumo interno se cayó a pedazos.”
— Marcelo Serrano, presidente de la Sociedad Rural de San Rafael, abril de 2026
En San Rafael, uno de los departamentos vitivinícolas más importantes de Mendoza, la crisis supera
lo económico. El titular de la Sociedad Rural local describió un escenario donde la inviabilidad de
los costos llega a los 7 litros de vino por 1 de gasoil, con productores que optan por dejar la uva en
la planta antes que cosechar a pérdida. “Tenemos productores con depresión. Es gente que ve cómo
se pierde el esfuerzo de toda una vida”.
La situación se replica en el Valle de Uco. En Tupungato, la molienda fue un 35% menor que el
año anterior, afectada por heladas, tormentas y granizo. Productores de la zona revelaron que
algunos no pueden vender el vino de la cosecha anterior y directamente no levantan la uva nueva
porque los números no cierran.
Vitivinicultura 2025: un balance difícil
Al cierre de 2025, el sector vitivinícola mendocino mostró una combinación delicada: la
comercialización de vinos cayó 3,7% interanual entre enero y noviembre, según el INV. El
consumo per cápita en noviembre fue de 1,34 litros por habitante, con una caída del 12% interanual.
En paralelo, las exportaciones de vino a granel retrocedieron y el stock acumulado presionó a toda la
cadena.
Paradójicamente, la cosecha 2025 fue la más alta en cuatro años —19,8 millones de quintales a nivel
nacional, con Mendoza aportando 14,8 millones, un 6,5% más que en 2024— pero esa abundancia
no se tradujo en mejores precios para el productor. Más producción, más costos de combustible
para cosecharla y transportarla, y precios de uva que no acompañan: esa es la ecuación que deja
sin rentabilidad a miles de pequeños productores mendocinos.
De cara a 2026, la perspectiva no es alentadora. La vendimia se estima entre un 7% y 8% menor, el
conflicto en Medio Oriente sigue presionando el precio del crudo, y los fertilizantes nitrogenados
como la urea ya subieron un 42% en el mercado local. Para los olivicultores, que en 2024 exportaron
aceite virgen extra por más de 44 millones de dólares FOB, el encarecimiento logístico también
erosiona competitividad.
El gasoil, en definitiva, dejó de ser un insumo más para convertirse en el termómetro de una
rentabilidad agraria bajo presión creciente. En Mendoza, donde la agricultura de oasis une al
productor primario con bodegas, almazaras y frigoríficos a través de caminos que se pagan en litros
de combustible, cada suba en el surtidor tiene nombre y apellido: el del viñatero que duda si
conviene levantar la uva, el del olivicultor que absorbe el flete o baja el margen, el del pequeño
productor que —como en San Rafael— mira su viña y calcula si todavía tiene sentido seguir.
Fuentes consultadas: La Nación, Infobae, El Cronista, Infocampo, Sitio Andino, MendoVoz, Los Andes, Mendoza Post, Diario
San Rafael, Enolife, ACOVI, Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), Gobierno de Mendoza, INV, Fadeeac, Sociedad
Rural Argentina · Precios nominales en pesos corrientes.




