Inicio
Blog
Nuestros Planes
Llamar al soporte técnico
Inicio
Blog
Nuestros Planes
Porque no conviene invertir en agricultura en Mendoza

Porque no conviene invertir en agricultura en Mendoza

Invertir en agricultura en Mendoza conlleva riesgos significativos, principalmente por la severa crisis hídrica, fenómenos climáticos adversos (granizo/heladas), altos costos operativos, baja rentabilidad en ciertos cultivos y una compleja situación económica.

Abril 2026 | mercadocampo.com.ar

El debate sobre la Ley de Glaciares está en su momento más caliente. La reforma impulsada por el Gobierno de Javier Milei —ya aprobada en el Senado— busca flexibilizar la protección de glaciares y ambientes periglaciares para habilitar actividades económicas hoy restringidas, especialmente la minería. Climatica El argumento oficial es “destrabar inversiones”. Pero para quien piensa en proyectos productivos de mediano y largo plazo en Mendoza —vitivinicultura, fruticultura, olivicultura, horticultura bajo riego— el panorama que se abre es exactamente el opuesto: más incertidumbre, menos agua, y mayor riesgo para cualquier capital que se coloque en tierra cuyana.

El agua en Mendoza no viene de la lluvia: viene de los glaciares

Este punto es fundacional y no siempre se entiende en profundidad. La fusión de nieves y glaciares de la Cordillera de los Andes es la principal abastecedora de agua en Mendoza. La precipitación anual promedio en el llano ronda los 220 mm, de allí que los deshielos de alta montaña y el agua subterránea sean vitales para esta geografía. UNSAM No hay oasis productivo posible sin ese aporte cordillerano. Los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel dependen directamente de ese sistema.

Y ese sistema ya está en crisis. Desde 2010, el régimen de nieves en la Cordillera de los Andes centrales mutó profundamente: la variabilidad natural que alternaba ciclos secos y húmedos fue reemplazada por un patrón persistente de déficit. El glaciólogo Lucas Ruiz indicó que la provincia enfrenta su período más extenso de baja acumulación de nieve en los últimos 50 años, con un déficit promedio del 30%, que en algunos sectores llega al 45%. Ciudadano News

En términos concretos: los canales de riego de los oasis productivos mendocinos vienen recibiendo, desde hace al menos cuatro años, aproximadamente la mitad del caudal normal.

¿Qué hace la reforma? Expone lo poco que queda

El proyecto propone varios cambios estructurales: proteger solo los glaciares considerados “estratégicos”, eliminar la protección automática de las zonas periglaciares, habilitar proyectos mineros en zonas antes restringidas siempre que superen evaluaciones de impacto ambiental, y transferir a cada provincia la facultad de definir qué proteger y qué habilitar. Ámbito

El problema es que el ambiente periglacial —suelos congelados, permafrost, glaciares de escombros— no es un complemento menor: actúa como una de las principales reservas de agua sólida en las montañas, almacenando volúmenes significativos de hielo que cumplen un rol esencial en la regulación hídrica. Greenpeace Argentina Sacarlo de la protección automática es, en la práctica, abrir la puerta a su deterioro.

A eso se suma un dato que debería alarmar a cualquier inversor: los glaciares y cuerpos de hielo asociados, especialmente en zonas áridas y semiáridas como las del centro y norte de la cordillera argentina, suministran en períodos de intensa sequía alrededor del 40% del caudal de los ríos andinos. Anc-argentina Son, literalmente, el seguro de última instancia del sistema hídrico cuyo. Sin esa reserva, ante un año seco extremo, no hay caudal de emergencia.

La superficie glaciar ya cayó 36% en los Andes Centrales

Los números científicos son contundentes. En los Andes Centrales —principalmente San Juan y Mendoza— la superficie de hielo descubierto cayó 36% entre 1986 y 2020. Greenpeace Argentina Ese retroceso ocurrió bajo la protección de la Ley 26.639. Quitarle dientes a esa ley en el contexto de aceleración del cambio climático equivale a retirar la red de contención cuando el trapecista ya está en el aire.

Los glaciares generan agua de calidad sobre todo al final del verano. Cuando la nieve estacional ya se agotó —a finales del verano— son los glaciares los que aportan agua de muy buena calidad, ayudando a mitigar las sequías en ríos como el Mendoza o el San Juan. Infobae Es el momento crítico del ciclo agrícola, cuando las vides y los frutales más necesitan del riego.

La proyección para los próximos 10 años (2026–2036)

Cruzando los datos científicos disponibles con el nuevo marco normativo, el escenario más probable para Mendoza en la próxima década es el siguiente:

Disponibilidad hídrica. Las proyecciones científicas indican que mermarán las nevadas en cordillera, los glaciares seguirán en retroceso y se incrementará la aridez por el aumento de la temperatura y su consecuente incremento de la evapotranspiración. Unidiversidad Sin la protección plena del periglacial, parte de esa reserva sólida quedará expuesta a la actividad minera, acelerando el proceso de pérdida.

Competencia por el agua. Con la reforma aprobada, la minería —intensiva en consumo hídrico— competirá directamente con la agricultura por un recurso que ya escasea. La retracción de los glaciares por el cambio climático afecta incluso economías como la vitivinícola en Mendoza o la producción de aceitunas. Infobae Agregar un nuevo demandante de agua —la megaminería— al mismo sistema agudizará los conflictos distributivos.

Riesgo jurídico y social. Generar criterios desiguales de protección entre provincias para un mismo sistema hídrico —que no reconoce límites políticos— impactará en la reducción de la capacidad natural de almacenamiento y provisión de agua. Greenpeace Argentina Un inversor que compre tierra o plante viñedos en Mendoza hoy no sabrá con certeza qué caudal tendrá disponible en 2030 ni cómo lo comparte con un proyecto minero aguas arriba.

Devaluación de activos productivos. Las zonas con mayor estrés hídrico ya registran abandono de campos y productores que no pueden sostener los cánones de riego. Ese fenómeno se agravará. Las tierras de riego que dependan de cuencas comprometidas perderán valor real, incluso si el precio nominal sube por inflación.

Conflictividad territorial. Las comunidades de Uspallata y otros valles cordilleranos ya sostienen resistencias activas. En los próximos diez años, los conflictos por el agua entre minería, agricultura y consumo humano serán el principal factor de inestabilidad sociopolítica en la provincia.

Lo que debería mirar un inversor antes de entrar a Mendoza

Antes de comprometer capital en un proyecto productivo mendocino, hoy es imprescindible analizar: la cuenca hidrográfica de la que depende el predio y su tendencia de caudal histórica; si hay proyectos mineros aprobados o en evaluación aguas arriba; la superficie de glaciares y periglacial que alimenta esa cuenca; y la distancia al conflicto social vigente.

No se trata de descartar Mendoza como destino de inversión agrícola. La provincia tiene suelos, clima y know-how productivo de clase mundial. Pero invertir sin medir el riesgo hídrico estructural —hoy agravado por la reforma de la ley— es asumir una exposición que los números no justifican.

El agua es el único insumo que no tiene sustituto en la producción agropecuaria. Y en Mendoza, ese insumo viene de los glaciares. Lo que le pase a los glaciares en los próximos diez años definirá qué le pasa al campo mendocino.


Nota de análisis elaborada para mercadocampo.com.ar con datos del IANIGLA, CEPAL, Greenpeace Argentina, Academia Nacional de Ciencias y fuentes periodísticas especializadas.

Añadir comentario

© 2024 mercadocampo - Todos los derechos reservados