
Alimentos: La brecha entre el campo y la góndola saltó un 14% y la distorsión es alarmante
El cierre del último trimestre dejó una cifra preocupante para el sector agroalimentario argentino: la brecha de precios entre el origen (productor) y el destino (consumidor) se ubicó en 4,46 veces. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre 24 productos agropecuarios, la distancia entre lo que percibe el colono y lo que paga el vecino en el supermercado creció un 14,4% en el último mes.
Este fenómeno no es solo un dato estadístico; representa una transferencia de ingresos constante desde los extremos de la cadena (productor y consumidor) hacia los eslabones intermedios de logística y comercialización.
El podio de la distorsión: Casos de hasta 14 veces de diferencia
La heterogeneidad de la producción argentina se refleja en la disparidad de estas brechas. Mientras que algunos productos logran una integración más eficiente, otros sufren una intermediación feroz:
- El caso de la Calabaza: Es el ejemplo más crítico de la temporada. Por un exceso de oferta en las zonas productoras, el precio en origen se desplomó, pero el precio de góndola se mantuvo rígido. Resultado: una brecha de 14,7 veces.
- Cítricos y Hortalizas: La naranja (7 veces) y la berenjena (6,4 veces) siguen demostrando que las economías regionales son las que más pierden frente a los costos de flete y el margen de las grandes superficies comerciales.
- La cara eficiente: En el otro extremo, productos como la frutilla (1,4 veces) y el huevo (1,8 veces) muestran brechas mínimas, debido principalmente a que son cadenas con menos intermediación y una rotación de stock mucho más rápida.
¿Por qué sube la brecha? Los tres jinetes de la rentabilidad
El informe de CAME identifica factores que explican por qué el productor hoy solo explica el 29,2% del precio final del alimento:
- Costos Logísticos Imparables: En un país de distancias enormes, el aumento del combustible y los peajes impacta directamente en el flete. Un camión que viaja del NOA o Cuyo a Buenos Aires encarece el producto varias veces antes de que llegue al depósito.
- La trampa de la estacionalidad: En productos como la papa y la cebolla, la transición entre campañas genera “baches” de oferta. Sin embargo, cuando el precio sube en origen por falta de stock, la góndola reacciona instantáneamente; pero cuando el precio baja en el campo por abundancia, la góndola tarda semanas en reflejar esa baja.
- Presión Tributaria y Financiera: Los impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales representan casi un tercio del valor de los alimentos en Argentina, sumado a los costos financieros de las cadenas que pagan a 30 o 60 días a sus proveedores.
Conclusión: Un sistema que castiga al motor del país
La participación del productor mejoró levemente respecto al mes anterior, pero sigue siendo insuficiente para garantizar la sostenibilidad de muchas Pymes rurales. Producir alimentos en Argentina hoy requiere una eficiencia extrema para no quedar atrapado en los costos ocultos de una cadena comercial que, mes a mes, parece ensanchar el camino entre la tierra y la mesa.
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