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Triste, solitario y final para el precio del ajo

Triste, solitario y final para el precio del ajo

Ideología, le dicen. Pero el mercado, que es un animal sin corazón y con mucha hambre, no entiende de ideologías, entiende de oportunidades.

Por Mariano Montoya Creador de mercadocampo.com.ar

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El sol de la siesta en Mendoza pega como si tuviera cuentas pendientes con uno. Ahí estaba el Turco, parado frente al galpón, mirando las bolsas de ajo como quien mira a un arquero antes de patear un penal decisivo. El aire estaba quieto, pesado, lleno de ese polvo que se te mete en los pulmones y no sale nunca más.

—No va a subir, pibe. Olvidate —me dijo, prendiendo un cigarrillo sin filtro, con esa resignación de los que ya han perdido demasiadas veces por goleada.

El ajo está ahí, blanco, hermoso, “cabeza dura” como le dicen, pero el precio está planchado. Y no es culpa del clima, ni del granizo, ni de la sequía de ayer. Esta vez, la derrota viene de afuera, de un tablero de ajedrez donde nosotros apenas somos peones mirando la jugada desde el banco de suplentes.

El club de los grandotes (¿Qué son los BRICS?)

Para entender por qué el Turco no va a cambiar la camioneta este año, hay que mirar el mapa. Hay un club, una especie de sociedad de fomento pero con billetera gorda, que se llama BRICS. Las siglas son fáciles: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.Imagen de map of BRICS member countries highlighted

Básicamente, son las economías emergentes que se juntaron para decir: “Che, no queremos depender tanto del dólar ni de lo que digan en el Norte”. Es un mercado gigantesco, casi la mitad de la población mundial cortando el bacalao en la misma mesa.

La cosa es que Argentina tenía la invitación en la mano. Podíamos entrar al baile. Pero llegó el gobierno de Milei y, fiel a su estilo de patear el tablero, dijo que no. “Ahí no nos metemos”, gritó, y pegó el portazo antes de entrar. Se alineó con otros socios, mirando más para el lado de Estados Unidos e Israel. Ideología, le dicen. Pero el mercado, que es un animal sin corazón y con mucha hambre, no entiende de ideologías, entiende de oportunidades.

La traición del vecino

Y acá es donde al productor de ajo se le viene la noche. Nuestro principal cliente, el que siempre nos compraba la mercadería para ponerle gusto a la feijoada, es Brasil. Y Brasil sí está en los BRICS. Es más, está sentado en la cabecera con Lula.

¿Y quién más está en esa mesa, pasándose la sal y el aceite? China.

China es el monstruo del ajo. Producen tanto que, si se descuidan, tapizan la Muralla con dientes de ajo morado. Siempre tuvieron ganas de meter su ajo en Brasil, pero existían barreras, impuestos “antidumping” para proteger al mercado regional (o sea, a nosotros).

Pero ahora la ecuación cambió. Con Argentina fuera del club y Brasil jugando a los abrazos con China dentro de los BRICS, la puerta de la cocina se abrió de par en par.

“Es simple, pibe. Si vos no vas a la fiesta, no te podés quejar si tu vecino se pone a bailar con otro”, reflexionó el Turco, pateando una piedrita.

El ajo chino y la ley de la selva

La noticia cayó como un baldazo de agua helada en pleno invierno: Brasil flexibilizó la entrada de ajo chino.

El ajo chino entra barato. No tiene la calidad del nuestro, no tiene ese picante que te hace recordar a la mamma, pero es barato. Y en tiempos de crisis, el bolsillo manda. Al no estar nosotros en el bloque para negociar, para hacer fuerza, para decir “eh, cuidame el rancho”, quedamos a la intemperie.

La salida de los BRICS nos dejó sin voz en esa mesa de negociación. Brasil, que es pragmático y necesita bajar sus costos internos, le abrió la tranquera al gigante asiático. El resultado es matemático y cruel:

  • El mercado brasileño se inunda de oferta china.
  • La demanda de nuestro ajo cae.
  • El precio se estanca o baja, porque sobra mercadería que no tiene adónde ir.

Un invierno largo

El Turco tiró la colilla al piso y la pisó con bronca. El galpón estaba lleno, pero el teléfono no sonaba.

La libertad de mercado es linda en los libros, pero cuando sos un productor mendocino y te tenés que pelear contra un dragón chino que tiene subsidios, barcos gigantes y ahora, la venia de tu vecino, la cosa se pone fea. No habrá penas ni olvido, pero tampoco habrá rentabilidad.

Al final, la geopolítica se parece mucho al fútbol: si no ocupás los espacios, te los ocupa el rival. Y nosotros, por ahora, estamos mirando el partido desde la tribuna, mientras el precio del ajo se nos escapa como arena entre los dedos.


Lo que tenés que saber (Resumen rápido)

  • El precio: No va a subir porque la demanda de Brasil (nuestro mayor comprador) está cubierta con oferta de otro lado.
  • El motivo: Argentina rechazó entrar a los BRICS (el bloque de Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).
  • La consecuencia: Al no ser socios estratégicos, Brasil fortaleció lazos comerciales con China (miembro del club), facilitando la importación de ajo chino, que es más barato y compite directamente con el nuestro.

Comentarios
1

Orlando
diciembre 16, 2025

No nos tenemos que quedar quietos
Hay que salir a venderle a otros países

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