
El Gobierno eliminó 973 normas del INV y reestructura el control vitivinícola: alivio para algunos, incertidumbre para otros
Por Mariano Montoya Director y fundador de mercadocampo.com.ar
El Gobierno Nacional derogó 973 normas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) a través de la Resolución 37/2025, publicada en el Boletín Oficial.
La medida forma parte del plan de “desregulación del Estado” impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, y apunta a simplificar la fiscalización sobre la industria del vino.
Sin embargo, el cambio genera opiniones divididas dentro del sector.
🔎 Qué cambia con la nueva normativa
A partir de esta resolución, el INV dejará de intervenir en las etapas iniciales e intermedias de la producción, como la cosecha, el transporte o la elaboración, y concentrará su tarea exclusivamente en el control del producto final embotellado.
En otras palabras, ya no fiscalizará el proceso desde la viña hasta el tanque: solo verificará la calidad sanitaria y la autenticidad del vino listo para consumo.
Además, las certificaciones de origen, varietal o añada pasarán a ser optativas, lo que implica que cada bodega o productor podrá decidir si las mantiene o no.
Para algunos, esto reduce costos y trámites. Para otros, debilita la trazabilidad que sostiene la reputación del vino argentino en los mercados internacionales.
🍷 Un cambio de paradigma con efectos por evaluar
El ministro Sturzenegger defendió la decisión asegurando que “el Estado no debe controlar cada paso del proceso productivo, sino garantizar que el vino final sea seguro y apto para consumo”.
También subrayó que el INV emitía en 2024 más de 140.000 permisos de tránsito y 5.000 inspecciones, lo que –según su visión– representaba un exceso de burocracia.
Sin embargo, especialistas del sector advierten que la reducción del control público podría generar vacíos normativos difíciles de cubrir en una industria que depende de la confianza, la denominación de origen y la estabilidad de sus estándares técnicos.
“La intervención del INV siempre fue una garantía de trazabilidad. Menos control no necesariamente significa mejor competitividad”, señaló un enólogo mendocino consultado por MercadoCampo.
🌍 Una industria estratégica con desafíos estructurales
Argentina produce unos 900 millones de litros de vino por año, siendo el quinto productor mundial. Las exportaciones rondan los 800 millones de dólares anuales, pero el consumo interno y global muestran una tendencia a la baja, mientras crece el interés por vinos sin alcohol, orgánicos y de baja graduación.
En este contexto, el sector necesita agilidad y adaptación, pero también previsibilidad y respaldo institucional.
El desafío será mantener la calidad y la confianza de los mercados internacionales con un esquema de control más laxo y descentralizado.
🧾 Menos burocracia, más responsabilidad privada
Según la resolución, los productores, bodegas y laboratorios podrán autogestionar sus controles y certificaciones a través de sistemas propios o entidades privadas.
Esta modalidad busca “liberar recursos” y reducir la intervención estatal, aunque también traslada la responsabilidad de control y transparencia al sector privado.
Sturzenegger aseguró que “menos trámites son menos oportunidades para la corrupción”, pero desde las cámaras vitivinícolas remarcan que la ausencia de fiscalización puede abrir espacio a irregularidades en segmentos más informales del mercado.
🍇 Repercusiones en Mendoza y San Juan
En provincias como Mendoza y San Juan, donde la vitivinicultura es motor económico y fuente de empleo, la medida genera expectativas prudentes.
Algunos productores celebran la reducción de inspecciones y permisos, mientras otros advierten que el cambio podría afectar la competitividad exportadora si no se garantiza la trazabilidad y la validación técnica de los vinos.
“Las bodegas serias no tienen problema en cumplir con controles. Lo que molesta es el exceso de papeleo. Pero si todo se vuelve optativo, hay riesgo de que los estándares bajen”, comentó un empresario del Valle de Uco.
🏭 Un nuevo escenario regulatorio en construcción
El Instituto Nacional de Vitivinicultura concentrará ahora sus tareas en el análisis de los vinos embotellados, dejando atrás un modelo de supervisión integral.
El tiempo dirá si esta desregulación se traduce en mayor eficiencia o pérdida de control sobre una industria que históricamente combinó calidad, identidad y regulación.
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